Día a día se producen innumerables sismos en todo el mundo la mayoría de los cuales resultan a veces imperceptibles, pero acontecimientos como el de Ecuador hace escasamente unas semanas (2016), el de Chile (2015), o el de Nepal (2015), entre otros, han marcado historia.

 

¿Estamos realmente preparados para estos desastres naturales?

Lo cierto es que la prioridad actual de los ingenieros es trabajar por minimizar las consecuencias de los sismos en las estructuras. Así mismo, el uso de la tecnología de software contribuye en gran medida en crear estructuras más seguras.

En este artículo se enumeran algunos de los aspectos que debemos tener en cuenta a la hora de diseñar estructuras sismorresistentes de edificaciones.

 

1. Zonificación sísmica del terreno

En este primer paso es necesario determinar la sismicidad de una zona de forma experimental. Durante diversos eventos sísmicos, se realizan gran cantidad de lecturas en cada región, y se cuenta el número de eventos en un intervalo de tiempo y se reúnen datos para obtener una regionalización. Por ejemplo, en México se cuenta con 4 zonas localizadas pertenecientes a diferentes zonas sísmicas, pertinentes debido a su cercanía a fallas tectónicas, al tipo de suelos de cada región y a datos históricos de los sismos de la zona, lo que en su conjunto da como resultado una segmentación geográfica.

 

2. Tipo de suelo
De forma independiente a la zonificación sísmica de un terreno es indispensable detectar las características del suelo, puesto que cada tipo de suelo reacciona de forma diferente a un movimiento de la tierra. Por ejemplo, los suelos rocosos suelen ser más resistentes cuando se produce un terremoto, comparado con los suelos blandos, ya que por sis características mecánicas pueden amplificar las ondas sísmicas, y por ende los efectos catastróficos en las estructuras.
La exploración y los estudios previos como la geotecnia, la hidrología, geofísica y la mecánica de suelos son estudios fundamentales para poder determinar la resistencia del suelo y su respuesta ante la convivencia de suelo-estructura.

 

3. Sistema estructural a desarrollar

En el proceso de Ingeniería de Valor se determina la elección del sistema estructural más adecuado para el proyecto que se va a realizar. En este paso se evalúa la seguridad, funcionamiento y el coste de los sistemas estructurales que se van  a aplicar, destacando las ventajas e inconvenientes de cada uno con el fin de encontrar la solución más eficiente.

Cabe señalar, que un sistema estructural es un conjunto de elementos resistentes distribuidos, diseñados y conectados entre sí con el fin de transmitir estabilidad y seguridad a las edificaciones.

Para soportar las consecuencias de un sismo, las edificaciones deben tener un sistema sismorresistente que sea capaz de absorber las fuerzas producidas por el desplazamiento tectónico de las placas terrestres.

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